aca lo in es con las yeguas,
parado en una piedrita junto al río para alcanzarla,
y
después te fumas un cigarro con una taza de pinole
mientras le susurras poemas de amor, acariciandole las ancas
miércoles, 27 de febrero de 2013
Libro de los Romances
lunes, 25 de febrero de 2013
Pornografía de un Amor Frustrado
Perdón, te pido disculpas si te incomoda, pero no evitaré tomarte por la cintura, y no sólo así, sino que no impediré que mi mano recorra tu espalda y después descanse justo sobre esa curva, justo arriba de lo impensable. Dudo que vaya a poder contener las ganas que tengo de tenerte cerca, mucho más cerca, que sientas que exhalo sobre tu mejilla y que se mezclen nuestras partículas de aire. Que verguenza, espero no te des cuenta cuando se me erice la piel de sentir tu nariz tocando la mía; disculpa mis labios que por reflejo se acercarán de más a los tuyos y tal vez los bañe en mi aliento libidinoso.
cuando menos lo sospeches
te voy a soltar,
jueves, 17 de mayo de 2012
ICARUS
martes, 24 de abril de 2012
TREMULANT MINOTAURE
viernes, 10 de febrero de 2012
a veces me interesas..
Porque pienso que no vuelves y no vuelves,
Y te añoraré, y entonces tú soñaras con verme un día,
Y yo con escribirte cartas desde mi papelera
Como si de verdad un día nos hubiermos querido tanto,
Vete, porque te vas y me interesas.
jueves, 19 de enero de 2012
Mareas
Ella tirada en la arena...
El sonido del mar, el sol quemándole la cara, el picar de la arena, el despertar.
La carne aún viva, de esas que existen en el límite de las heridas que se cierran y las cicatrices que se quedan.
El cuerpo desgarrado de tanta lucha; la mirada de desconcierto. No había brújula ni sabía cómo había llegado hasta allí.
El despertar que surge después de superar el cansancio.
El susurro del mar -el susurro de un recuerdo- fue en una tarde que la apartó de la orilla. Abandonándola sola en la negrura de la noche, se había enfrentado a marejadas y tormentas, a monstruos marinos que le rondaban los pies; monstruos que no sabía como eran, que no sabía como podían atacarla; pero que estaban ahí, se hacían presentes y de pronto se aparecían y se alejaban de la misma manera en como habían venido.
Después de un tiempo, sintió que las fuerzas la abandonaron, ya no veía la costa y comprendió que no podía contra el poder, contra la fuerza y la totalidad de esa inmensidad. Se abandonó pues a ella, y aceptó la derrota.
No supo de si misma por un tiempo; hasta la fecha no sabe en que momento algo pasó en la inmensidad de la noche. En qué momento la marea contra la que luchaba, la que ya conocía, cedió; o llegó a otra de tierras lejanas y la llevó por otro rumbo. Sólo recuerda la cercanía, el tacto y, luego, la inmensidad de la noche.
Ahora se encuentra despertando, desconcertada, recién vomitada por el mar, golpeada y rescatada por la marea. Las mareas.
No sabía donde se encontraba; si eso era isla o continente, sólo sabía que un deseo profundo le surgía como una certeza del fondo de las entrañas; le gustó sentir que sucumbía a él, pues le ayudó a levantarse.
No volvió la mirada al mar. Sólo pudo recordar que la noche anterior, había sido una noche de luna llena.
Estrella del Mar
viernes, 25 de febrero de 2011
Sexonométrica
Gigi